
En el año 1931, en que el régimen monárquico se encuentra inmerso en una profunda crisis. El rey nombra un nuevo gobierno e intentando demostrar buena voluntad al pueblo, convoca elecciones municipales. Desde su alejamiento de la realidad del pueblo español, el monarca y su gobierno ignoran la antipatía que este pueblo les profesa y creen que las elecciones se saldarán con un respaldo mayoritario para la monarquía.
Nada más lejos de la realidad. Los Socialistas, republicanos y demás fuerzas anti-monárquicas se lanzan a una intensa campaña electoral a favor de un estado republicano.
El resultado de las elecciones es una ínfima mayoría para los monárquicos, pero en si supone una derrota para estos, puesto que pierden en 41 de las 50 capitales de provincia y eso aun a pesar de la corrupción reinante.
El pueblo masivamente se echa a la calle para vitorear la II Republica y pedir el fin de la monarquía.
Alfonso XIII por fin entiende la situación y abandona el país, forzado por el rechazo popular para no regresar más.
Es el 14 de abril de 1931. Alcalá Zamora, Azaña y Largo Caballero entre otros, proclaman desde el Ministerio de Gobernación la II Republica.
Nada más lejos de la realidad. Los Socialistas, republicanos y demás fuerzas anti-monárquicas se lanzan a una intensa campaña electoral a favor de un estado republicano.
El resultado de las elecciones es una ínfima mayoría para los monárquicos, pero en si supone una derrota para estos, puesto que pierden en 41 de las 50 capitales de provincia y eso aun a pesar de la corrupción reinante.
El pueblo masivamente se echa a la calle para vitorear la II Republica y pedir el fin de la monarquía.
Alfonso XIII por fin entiende la situación y abandona el país, forzado por el rechazo popular para no regresar más.
Es el 14 de abril de 1931. Alcalá Zamora, Azaña y Largo Caballero entre otros, proclaman desde el Ministerio de Gobernación la II Republica.
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